Por
parte de la Escuela Normal Experimental de El Fuerte “Profr. Miguel Castillo Cruz”
Extensión Mazatlán, tuve la oportunidad de ir a observar y practicar a una
institución educativa. Por un período de dos semanas, estuve yendo a la primaria
Josefa Ortiz de Domínguez, turno matutino, la cual se encuentra ubicada en Olas
Altas No. 2 Sur Colonia Centro.
Durante
este tiempo, estuve observando y apoyando a un menor, a quien tuve la libertad
de elegirlo, tomando en cuenta sus características únicas. Al acercarme a él,
logré comenzar una plática, en la que me compartió que vivía en el Hogar San
Pablo, una Asociación Civil sin fines de lucro, en la cual les brindan atención
y protección gratuita a niños y jóvenes que han sido víctimas de abandono,
maltrato u orfandad.
Me
mencionó que le gusta estar allí, que en ocasiones sale, pero se queda con su
abuela unos días y luego regresa, puesto que sus padres no viven aquí, me
expresó que están en Los Cabos, Baja California, entre otros comentarios. Al
escuchar lo anterior, me puse a reflexionar, me imaginé su vida, lo comprendí
en muchos aspectos, me contó más cosas; sin embargo, él dice que vive feliz,
que se la pasa a gusto con los demás niños.
Físicamente,
este estudiante es un niño delgado, de tez morena, con una cicatriz en la
mejilla izquierda, cabello lacio y café oscuro, sobresale por su estatura de
sus demás compañeros. Tiene 12 años, es muy inquieto, respetuoso pero
únicamente con sus maestros mas no con sus iguales; es un niño lindo,
agradable, sincero, alegre, abierto, extrovertido y que no le da pena nada. La
mayoría de sus amigos eran del Hogar, casi no convivía con los demás. Uno de
los alumnos del aula, con quien no tiene mucha amistad, se burló de él en una
ocasión, diciéndole que no vivía con sus papás porque ellos no lo querían, que
eran unos drogadictos y que por eso tenía que estar en esta Asociación. Mientras
escuché esto, volteé a ver al menor y su semblante reflejaba seriedad, tristeza
y ganas de llorar, me percaté que fue un comentario que lo lastimó bastante.
En
general, durante todo el tiempo que pude estar acompañándolo, observé que no
presenta ningún problema, siento que la actitud que tiene y la poca disposición
es debida a la desatención por parte de su familia, pues me dijo que le
gustaría vivir con ellos. Además, siento que el haber estado con él, le fue de
ayuda, puesto que noté que poco a poco fue interesándose en los trabajos y
realizándolos, claro está que a su estilo y ritmo de aprendizaje.
Me di
cuenta que es un educando que se distrae con mucha facilidad, a quien le falta
un poco de motivación por aprender; sin embargo, aún podemos estar a tiempo
para apoyarlo. Veía que cuando lo dejaba solo, casi no trabajaba, sino que se
ponía a jugar, dibujar o platicar con sus compañeros vecinos. Era necesario que
continuamente le estuviera hablando y dirigiéndome directamente a él, pero no
lo regañaba, sino que únicamente le recordaba lo que debía hacer.
Todo
el tiempo intenté estar al pendiente de sus acciones, por ejemplo, le
preguntaba qué estaba haciendo, que si había podido resolver el ejercicio, en
qué iba, que si ya casi terminaba –aunque yo viera que ni el cuaderno había
sacado-, pero eso lo hacía para que se concentrara en su trabajo, y noté que
funcionaba, mas no siempre. A veces, entre clases me contaba anécdotas de su
vida, de su familia, me decía qué música le gustaba, lo que le gustaría ser de
grande, a quién admiraba, entre otras cosas.
Sentí
que al principio no me tomaba mucho en cuenta, pero después me percaté de
pequeños cambios. Ejemplo de ello, me saludaba más; en cuanto me veía y se
bajaba de la camioneta donde los traían, se acercaba y me comentaba algo. Además,
a la hora de salida, se despedía de mí, a veces mientras iba caminando para
retirarme de la escuela, escuchaba que me gritaban, por lo que volteaba; era
él, sólo para decirme adiós, cabe recalcar que no fue así en un principio, sino
que lo presencié más cuando mis prácticas estaban culminando.
Por
último, sólo quiero agregar que considero que ésa fue una de las cosas más
bonitas que viví en esta ocasión. Tal vez no logré un gran avance, o esto que hubo
en él no sea permanente, pero me siento bien de haber tratado de lograrlo.
